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Argentina
Tu mirada tiene una luz que no alumbra caminos, apaga los míos. Desdibuja al que fui, y en ese desvanecer, nace un rostro nuevo que solo sabe nombrarse hacia ti.
Tu sonrisa es la llave que gira en la cerradura de todas mis certezas. Al abrirse, no hay caos, sino un paisaje más vasto. Aquí, "hombre" o "mujer" se diluyen como sal en el mar de tu cercanía, y solo queda el latido, desnudo.
Es romántico porque es un descubrimiento. Es entregar la brújula y confiar en que tu pecho es un norte más fiel. El territorio más hermoso es el puente entre tu piel y la mía, un país sin nombre, donde solo florece el asombro.
Y al final, esto: mi corazón rompió su jaula de cristal y ahora vuela, ciego y seguro, hacia el sol constante de tu nombre. Eso es todo el amor.
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