Pablunsky
Pablo Hernández
No es justo que un hombre camine cuando las aves pueden volar. Nosotros pateamos el suelo y las estrellas besan el cielo. Para que los espíritus vivan, los hombres deben morir.
No es justo que un hombre camine cuando las aves pueden volar. Nosotros pateamos el suelo y las estrellas besan el cielo. Para que los espíritus vivan, los hombres deben morir.